
Algunas cosas de Renata sobre este mes de Octubre, que ha estado algo esquivo, pero a la hora de ver el vaso "medio lleno", como se dice, basta pensar en Renata y rebalsa...
He estado muy alerta a ella, sabiendo que es tan cortito este período de la vida suya, en que siendo tan bebé aun, va haciendo gala de su humanidad notable y en acelerada expansión. En sus aprendizajes cotidianos, de relaciones, de interacciones con el mundo, con las cosas del mundo, conmigo...
Por un lado esta primavera nos ha regalado de muchas flores y avecillas que acompañan cada mañana en el camino al jardín: ella se da cuenta, va indicando con el dedo, se sorprende y nombra: "flgó", "phép", y ella y yo sabemos exactamente de qué se trata.
Otra cosa que me encantó fue un paseo a la playa cortito que tuvimos hace poco (en la foto): era tan evidente su felicidad y cambio de ánimo: al caminar por el bosque, por ejemplo, con paso decidido e incansable (como nunca en la ciudad...), y por supuesto sus sonrisas y su carita brillando igual o más que el sol... mi sol...
Hemos estado algo enfermas las dos, cosa que me tiene algo cansada, adolorida, y con cierta baja de energía... Y sucede que Renata ha estado particularmente demandante y "sensible", en realidad reclamando por todo, pidiendo mucho estar en brazos, queriendo comer de una cosa y no de otra, pidiendo su "pé" (chupete) a cada rato... y en la mañana su "ché" (leche), con mucha insistencia, como el otro día que no quería dormir sin "thé, thé", que me decía lloriqueando e indicando con su dedo... yo intenté con mil cosas y nunca pude dar con el "thé" que quería. Incluso en la noche medio dormida seguía reclamando el "thé". Ni idea de qué será, pero me quedó tan grabada su vocecita y gesto entre de pena y reclamo junto a su dedito, expresando con tanta fuerza su voluntad... que me gusta recordarla en cualquier momento del día, sobre todo cuando algo falla... (el vaso...) y entonces da lo mismo todo lo demás: lo mejor, lo más importante y que está conmigo, es Renata aprendiendo cosas, aprendiendo a hablar, a jugar juegos nuevos y a imitar, por ejemplo, tigres y leones. Para qué hablar de los abrazos que da. La verdad es que me cuesta hablar, escribir de estas cosas, pues palabras, letras, hasta imágenes... apenas sí tendrán que ver con nuestra vida y realidad REAL.
PD: Mi niña ha hecho ya un par de veces algo tan lindo que me hace muchísima gracia y que hoy me enteré que no es casualidad: toma un juguete que tiene que es como un cilindro para encajar figuras y que en uno de sus extremos tiene un cordel para tomarlo. A ella ya no le interesa intentar chupetear las figuras ni sacarlas y meterlas... lo agarra del cordel y se lo "echa al hombro", y me mira y al tiempo que hace el gesto con su manito me dice "chó, chó" (chao).
¡Ha descubierto su primera cartera! Claro que, ella entiende que sirve para "irse", o a lo sumo despedirse, jejeje. La amo.